Almojábanas
Especie de torta, buñuelo o fruta de sartén, herencia directa de la dulcería árabe. Su propio nombre, del árabe andalusí al-muyabbanat, significa literalmente "hecha de queso".
Un viaje azucarado por ocho provincias, mil aromas a azahar y siglos de herencia árabe, conventual y mediterránea.
Especie de torta, buñuelo o fruta de sartén, herencia directa de la dulcería árabe. Su propio nombre, del árabe andalusí al-muyabbanat, significa literalmente "hecha de queso".
El protagonista es una zanahoria casi olvidada, de color púrpura intenso, que crece en la vega del Genil. Da lugar a un bizcocho jugoso, de miga oscura y aroma a especias.
También llamado plato del paraíso, es un antiguo postre de la familia de las natillas, enriquecido con almendra abundante y los famosos bizcochos de la Alpujarra.
Uno de los pasteles más representativos de la ciudad de Almería. Solo dos ingredientes: merengue y bizcocho. Una textura crujiente fuera y nube por dentro.
El rey indiscutible de la repostería granadina. Un sencillo bocado de bizcocho emborrachado en almíbar y coronado con crema tostada que recuerda a los pasteles hispano-musulmanes del siglo XI.
No es pan, es mazapán. Con forma de panecillo y relleno de yema, batata y fruta confitada, brilla en las mesas navideñas gaditanas envuelto en papel dorado.
Tiras de masa con ajonjolí enrolladas a mano sobre cañas de río y fritas hasta lograr una espiral crujiente y dorada. Origen documentado en Ubrique y Algodonales.
Como su nombre indica, tienen forma de casco de caballo, en honor a la tradición ecuestre de la marisma. Una masa frita, esponjosa por dentro y bañada en miel.
El dulce navideño español por excelencia. Amasado con manteca de cerdo ibérico, harina tostada y almendra, se deshace literalmente en la boca.
Bizcocho aplanado, ligero y aromatizado con canela y limón. Tradicionalmente se acompañaba con una copa de vino dulce los domingos de feria.
Hojaldre crujiente, dorado y azucarado por fuera, relleno de cabello de ángel y un toque de canela. Recuerda al célebre "pastel de la sierra" que se vende en cualquier panadería cordobesa.
Bollitos enriquecidos con aceite de oliva virgen extra, anís y azúcar. Una merienda de infancia para muchos jiennenses.
Las elaboran desde hace siglos las monjas del convento de San Leandro. Pequeñas esferas doradas de yema confitada, dulces hasta el éxtasis.
Masa fina aromatizada con anís y vino, frita y bañada en miel o azúcar. El dulce de Semana Santa por excelencia en toda la región.
Pequeños roscos blancos hechos con vino dulce, ajonjolí tostado y manteca. Crujen al primer mordisco y se deshacen después.
Crema de almendras, huevo y limón sobre una base de bizcocho. Una receta árabe medieval que se ha conservado prácticamente intacta.
Finas tortas con ajonjolí, canela y matalauva, típicas en torno a las fiestas de la Virgen de las Angustias.