Dónde comer el mejor pescaíto frito en Sevilla

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Una tradición con olor a Sevilla

Sevilla no es un puerto de mar, pero la sensación olfativa que generan sus calles es inigualable. Si paseamos por el centro,  impregnarse del ambiente festivo que evoca ese particular pescaíto frito. Una tradición con denominación de origen que nos transporta a la niñez y hace de la ciudad un sitio privilegiado a nivel gastronómico.

Cádiz y Huelva son sus principales proveedores. Provincias marineras con material de lujo que hace las delicias de autóctonos y foráneos. Una experiencia de memoria que retrotrae al que la vive a épocas felices, dichosas, vivas. Un producto que hay que tratar con el mimo que merece una obra de arte en boca.

Como todo lo que nos rodea, el pescaíto frito también bebe de la historia para fundamentar su origen. Lo que somos y cómo somos los andaluces hoy en día entronca con la época romana, dando a luz a un plato tradicional que se ha extendido ya por todo el Mediterráneo. La manera de freír el pescado como lo hacemos ahora, en aceite de oliva, proviene de una genialidad que nuestros antepasados idearon hace más de 20 siglos. Una idea que revolucionó la gastronomía tal como se conocía entonces.

La receta del adobo no es un secreto, pero hacerla correctamente no es fácil. La materia prima es fundamental, pero el decoro y la elegancia, por no hablar del punto del frito, son igualmente importantes para lograr la excelencia y hacer el deleite del comensal. Te ofrecemos una forma sencilla y deliciosa de triunfar haciéndolo.




Dónde comer cazón en adobo en Sevilla

Calidad

De La Isla a Mara, pasando por Barbiana o La Moneda, Sevilla tiene una variedad de restaurantes de categoría en las que no solo destaca el pescado. Hablamos de lugares de enjundia con historia, donde el marisco es el plato fuerte. Entre ellos se encuentra el conocido Huracán, que muestra en su carta toda la grandeza del mar
sanluqueño, sin olvidar Robles y Castizo, donde la tradición y la alta cocina marinera forman un tandem inolvidable. Barbiana y Casablanca, tampoco podían faltar en lo más más destacado de la ciudad de Guadalquivir. Ni, por supuesto, el toque gallego de Cambados, evocando la grandeza de las Rías Baixas en la boca del comensal. No podemos olvidar la excelencia de Jaylu en Triana, ni la merecida fama de Cañabota, dirigido por Tribeca, con toda la frescura de la lonja gaditana. Modesto, Bajo Guía y La Espumosa de La Buhaíra cierran una lista en la que El Pesquero del Mercado del Arenal es una parada obligada si quiere disfrutar de la mejor materia prima traída diariamente de Huelva y Portugal.




Freidurías

La grandeza de Triana y 44 años de historia se fusionan en la Freiduría Reina Victoria, donde freir se convierte en un arte. El trato excepcional al cliente y el mimo en sus preparaciones hacen de este lugar un sitio indispensable para visitar en Sevilla. Pero si hablamos de historia, es imposible no mencionar a la Freiduría Puerta de La Carne. Fundada en 1929, este negocio familiar está situado en uno de los lugares más bellos de la ciudad, en la entrada del Barrio de la Judería, cerca de los Jardines de Murillo. La magia de su cocina y el emblemático lugar hacen las delicias de residentes y visitantes, por su dedicación y solera. No podían faltar la Freiduría La Isla, un clásico sito en la Calle García de Vinuesa, y El Arenal, donde el costumbrismo andaluz se disfruta con un buen vino o una cerveza fría. Otra freiduría con buenos productos es la Freiduría Arrecife en la calle José Saramago 7

Bares clásicos

El pescaíto frito es una tradición en Sevilla. Desde el centro a los barrios se extiende ese característico olor que emana el delicioso adobo, la pescada, los chocos, las puntillitas o las croquetas. Tremendo en La Cruz Roja o El Barato, son solo algunos ejemplos que demuestran que comer pescado en Sevilla es una maravilla. La Monumental, Las Golondrinas o Casa Paco no pueden faltar en la lista. Al igual que dos bares icónicos en la Plaza de la Alfalfa como son la bodeguita con el mismo nombre y el Bar Manolo. El gusto de Casa Maera, el manierismo de Las Golondrinas o la calidad de Venta Palacios se suman al arte de Hermanos Gómez o Cine de Pío. La Maceta es sin duda otro sitio destacado para comer buen pescaíto frito en Sevilla.

Blanco Cerrillo

El templo del adobo y el lugar más característico de la ciudad de la Giralda se sitúa sin duda en la Calle Tetuán. Fundada en 1926, esta famosa bodeguita es una toda una institución en Sevilla. El marketing olfativo es uno de los ases en la manga de este lugar cuyo adobo es tan irresistible como delicioso. El cazón y las pavías son solo algunas de las especialidades de esta taberna que nos hace sentir en casa, haciendo volar nuestra mente a la niñez más dulce.




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